Santiago de Chile fue el escenario de la inauguración de la Primera Asamblea General Ordinaria de la Red Eclesial de Comunicadores de Latinoamérica y el Caribe (Reclac), un espacio que reúne a representantes de conferencias episcopales, organismos eclesiales y redes de comunicación para fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia en el continente desde una perspectiva sinodal, colaborativa y misionera.
Miércoles 29 de Julio de 2026.
El gesto profético de caminar juntos
En un mensaje dirigido a los participantes, Mons. Lizardo Estrada Herrera, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), agradeció el compromiso de quienes hacen posible esta iniciativa y remarcó que la Asamblea constituye un “gesto profético de caminar juntos, sinodalmente” como red eclesial de comunicadores.
El prelado recordó que América Latina y el Caribe cuentan con una larga tradición de procesos eclesiales compartidos, expresada en las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano. Según explicó, la Asamblea de la Reclac se inserta en esa misma dinámica eclesial y representa una oportunidad para reafirmar “la importancia y la transversalidad de la comunicación pastoral y de la pastoral de la comunicación en la misión evangelizadora de la Iglesia”.
Asimismo, recalcó la necesidad de asumir el desafío de “sinodalizar nuestras estructuras, también las comunicativas”, fortaleciendo la participación y la corresponsabilidad en la misión de anunciar el Evangelio. Mons. Estrada agradeció también la presencia de obispos, representantes de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), comunicadores de conferencias episcopales y organismos eclesiales, así como el apoyo brindado por el Dicasterio para la Comunicación, Porticus y el Centro para la Comunicación del Celam.
“Vayan a reparar las redes”
La inauguración contó con el saludo de Mons. Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, quien propuso a los participantes asumir el llamado del Papa León XIV a “reparar las redes”.
El obispo señaló que comunicar el Evangelio hoy exige mucho más que dominar herramientas tecnológicas, pues implica habitar la cultura digital y encontrarse con las personas concretas en sus búsquedas, preguntas y esperanzas.
Recordando las palabras del Papa durante el Jubileo de los Misioneros Digitales, afirmó que la invitación a reparar las redes está dirigida a toda la Iglesia y especialmente a quienes trabajan en comunicación. “Hoy también encontramos redes rotas. Hay redes rotas por la polarización, por la desconfianza, por la desinformación, por la indiferencia y por la violencia verbal”, señaló.
Escucha y encuentro
Ante esta realidad, explicó que la misión de los comunicadores eclesiales no consiste únicamente en producir contenidos o difundir noticias, sino en “reconstruir vínculos, generar confianza, abrir espacios de escucha y de encuentro”.
Mons. Ruiz insistió en que la comunicación de la Iglesia debe dirigirse también a quienes están lejos de las comunidades eclesiales, especialmente a los jóvenes que buscan respuestas y sentido en los entornos digitales. “La pregunta no es solamente cómo hacer que vengan a nosotros. La pregunta sigue siendo cómo vamos nosotros hacia ellos”, expresó.
Retomó las enseñanzas de la exhortación Magnifica Humanitas, donde el Papa invita a “desarmar las palabras”, recordando que la paz comienza en la forma de mirar, escuchar y hablar de los demás. Frente a una cultura de agresividad y confrontación, sostuvo que los comunicadores católicos están llamados a promover un estilo basado en la verdad y la caridad, capaz de denunciar la injusticia sin violencia y de generar esperanza.
La comunicación es misión
Durante la apertura, Mons. Daniel Blanco, coordinador del Centro para la Comunicación del Celam, recordó que quienes participan en la Asamblea han sido llamados por Dios a servir en un ámbito específico de la vida eclesial: la comunicación: “La comunicación no es solo medio, sino que es misión, es evangelización”.
El obispo sostuvo que la Reclac nace de la convicción de que la comunicación puede contribuir a sanar las fracturas de un mundo marcado por la polarización y las divisiones. Según explicó, la Asamblea tiene entre sus principales tareas la aprobación de los estatutos de la red, la definición de un plan de trabajo para los próximos años y la elección de su equipo coordinador. Todo ello, señaló, busca responder al llamado de la Iglesia a “articular, incidir y colaborar” en la difusión del ser y el quehacer eclesial en América Latina y el Caribe.
El obispo insistió en que la red debe reflejar la sinodalidad, la participación y la corresponsabilidad de todos sus miembros:“Esta asamblea es encuentro de hermanos, es un acto de fe, es un acto de discernimiento”. Mons. Blanco también invitó a asumir con responsabilidad los desafíos de la cultura digital y la inteligencia artificial, promoviendo una comunicación ética, coherente y comprometida con la dignidad humana y el bien común.
Red llamada a tejer comunión
Por su parte, la hermana María Inés, secretaria general de la CLAR, definió la Asamblea como una expresión de “sinodalidad, comunión y participación solidaria en la misión comunicativa de la Iglesia”. Recordó que la Reclac comenzó a gestarse en el encuentro realizado en Bogotá en noviembre del año anterior y resaltó que la red surge para responder, desde el Evangelio, a los desafíos actuales de la comunicación.
“Somos una red de redes llamada a responder a los desafíos actuales desde el Evangelio”, dijo. La religiosa recalcó la necesidad de impulsar proyectos colaborativos y de “trenzar hilos de diversos colores” para construir nuevas formas de presencia eclesial en la cultura digital.
Reflexionando sobre el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, invitó a custodiar los rostros y las voces de las personas en un contexto donde las tecnologías pueden recrear, clonar o falsificar la identidad humana. “Dios no amó al mundo de manera virtual. Dios amó tanto al mundo que nos dio a su Hijo único para que tomara un rostro y una voz humana en la historia”, expresó. Deseó que la Asamblea sea un tiempo fecundo para buscar juntos nuevos caminos de presencia profética y evangelizadora.
Comunicación, sinodalidad y construcción de puentes
También intervino Daniel Fassa Evangelista, miembro de la oficina para América Latina de la fundación Porticus, quien explicó el trabajo que la organización desarrolla junto a diversas estructuras eclesiales del continente.
Fassa manifestó que, tras años de acompañamiento a procesos como la Red Eclesial Panamazónica (Repam), el Sínodo para la Amazonía y distintas iniciativas sinodales, Porticus ha constatado que la comunicación es un elemento clave para la renovación de la Iglesia: “La comunicación tiene que ser una prioridad”.
A su juicio, uno de los principales aportes que puede ofrecer la comunicación eclesial es convertirse en voz de las personas más vulnerables y favorecer el diálogo en sociedades cada vez más polarizadas.
“La comunicación de la Iglesia como un instrumento para ser voz de los más vulnerables”, señaló. Y planteó la importancia de construir puentes y promover la interlocución entre diferentes sectores de la Iglesia y de la sociedad, contribuyendo a superar la radicalización y favoreciendo el encuentro.
Asamblea para discernir el futuro
Durante los próximos días, los participantes de la Primera Asamblea General Ordinaria de la Reclac continuarán trabajando en la consolidación institucional de la red, la aprobación de sus estatutos, la definición de prioridades pastorales y la elección de sus órganos de coordinación.
La naciente Reclac se presenta así como una “red de redes” llamada a reparar vínculos, tejer comunión y anunciar el Evangelio en los nuevos escenarios culturales y digitales que desafían hoy a la Iglesia en América Latina y el Caribe.
Micaela Alejandra Díaz Miranda
Fuente: ADN CELAM
Santiago, 29-07-2026
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